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Recordando
![]() Revuelta a Colombia 2 (Recordar, del latín volver al corazón) Me despierto y no sé en qué país estoy. Pasé por cinco aeropuertos en dos días. Bogotá, Miami (evitad este aeropuerto si podéis) Madrid, Barcelona, Palma. Me despierto y tardo unos minutos en saber dónde estoy. Y no es por lo de los aeropuertos. Creo que es porque el corazón trabaja más despacio que la razón. Mi cuerpo se deslizó y llegó hasta casa (Palma); mi corazón se quedó en Colombia. Se quedó retrasado en Colombia y perdió los vuelos, los aeropuertos y las tapas en Madrid. Se me quedó en la vereda de Avendaños cuando con el circo de la Revuelta 2 visitamos una escuelita en medio de unas montañas que nomás tiene un aula en la que escribían grandes carteles como: “La amistad se construye con la sinceridad y la humildad” o como “Bienvenidos Loco Circo”; se me quedó con Leila Salas, una muchacha que es profesora y dejó a su familia en otro pueblo alejado para ejercer su trabajo en este lugar también alejado de la mano de cualquier dios. Un lugar en el que las casas son chozas construidas por familias que se encuentran junto a una carretera de montaña y que tienen unas vistas de las que muchos desearían apropiarse. Se me quedó un cacho en la comunidad de Paz de San José de Apartado, le cedí un poco a Jesús en cuanto lo conocimos y nos contó de la resistencia en paz de la comunidad. Porque resistir, también es pelear. Porque en sus ojos de dolor, de muerte, de injusticias, pudimos ver todos los Revoltosos ( integrantes de la Revuelta por Colombia 2) destellos de esperanza. Porque cuando Diente Vampiro ( una niña de la comunidad, foto de abajo) y Selvita ( otro niña de la comunidad) nos levantaban para jugar con ellas todas las mañanas, y nosotros nos teníamos que ir a realizar talleres de artes escénicas en la comunidad, pensaba: ¿porque no he venido aquí solamente a jugar con Diente Vampiro en vez de a realizar reportajes para el circo?. Es como tratar de volver a lo básico a lo simple, a nuestra niñez. Volver. Es que en vez de que un grupo de circo viniese a realizar espectáculos por la tarde y talleres por la mañana nos convirtiésemos en un ejército de “jugadores personales”, y nos quedásemos cada uno con un/una niñ@ de la comunidad de Paz los 15 días jugando. Y ya está. Solamente eso. Jugando. Y también veríamos como vimos en los ojos de Jesús, que al final su necesidad es que los apoyemos, que estemos, que les demos, pero que recibamos también, es saber que hay gente que les va a dar un abrazo porque sí, que les va a contar cuentos, o hacer algo tan fácil pero tan poderoso como cogerles de la mano un día entero. También además de un amigo revoltoso ( Jordi, qué grande eres Jordi) se me quedó el corazón en Florencia, otra comunidad que visitamos, donde dos mujeres maravillosas ( Fanny y Doris) nos contaron su experiencia viviendo 5 años con la guerrilla y lo que vino después. Se me quedó el corazón en esa charla que tuvimos con ellas. Una charla que desde aquí ahora recuerdo y las veo igual que cuando las escuchamos. Realismo Mágico Tenaz hecho exclusivamente en Colombia. Se me quedó en la muestra de Florencia de los niños, que enseñaban a la comunidad lo que habían aprendido del circo en los talleres en esa semana. Su entusiasmo, su alegría me robaron más corazón. En el bus que nos acompañó en la Revuelta a Colombia 2 he dejado más retazos de mi corazón. El pedazo más viajero, el que observa las maravillas de los paisajes desde la ventana, el que avanza en el viaje por caminos desconocidos, el que tiene el cuerpo cansado de viajar pero ambiciona separarse de su cuerpo para seguir adelante, un bus en el que los Revoltosos éramos más transparentes que nunca, donde nuestras miradas se cruzaban con complicidad, con la ambigüedad de no poder salir del bus pero de disfrutar la libertad del camino que va palante... El viaje largo, se volvía infinito. Los malos rollos se salían por la ventana.. Donde los pesares no entraban y las peleas se esfumaban porque el bus significaba mucho más que YO o que TU, en ese bus éramos personajes de un sueño de viajeros materializándose. Por supuesto que en Bellaflor, se me quedó lo que quedaba de mí, ahí me rendí a todos los niños que participaron en el taller de vídeo que tuve la suerte de impartir, alumnos que con tantas ganas trabajaron y hasta tuvieron sus bajones y sus noches de insomnio para poder llegar a presentar el reportaje hecho por ellos. En Bellaflor, me rendí a las amas de casa que son líderes de una comunidad que está organizada a través de los sueños con alegría y disciplina, un ejemplo de tropa de los sueños ( con todas la críticas que podamos hacerles, los que, fácilmente la vemos desde afuera). Con el levantarnos por la mañana y que todos supiesen nuestros nombres, con las ganas de seguir adelante, con volver cada día a trabajar por ellos mismos pero sin olvidarse del circo invitado. Con todos los niños de Bellaflor me olvide de mí y me tiré al acantilado de lo presente y de lo que se mueve por la vida que al final de todo, es lo que pienso de la Revuelta: que ha sido una gran excusa para conocer a desconocidos, para afianzar la familia del circo, para descubrirnos cada uno de los Revoltosos un poco más en este gran espejo que es viajar junto a 23 personas tan diferentes y con sueños tan parecidos, gracias a esta Revuelta he vuelto a ser un poco más yo y he dejado atrás la que era antes de llegar. La Revuelta es redescubrir viejas amistades ( que se afianzan con históricas peleas...) , y rechazar algunas nuevas, es alimentarse de nuevas percepciones y sensaciones y dejar atrás viejas maneras de acariciarse, indagar adentro de uno para observar qué sacamos afuera y qué se queda con uno. La Revuelta es Regalar el Corazón, un corazón que se sabe regenerar, y , que si lo seguimos alimentando de grandes sueños y de realidades locas, estemos donde estemos, ( porque yo ya me dejé el coraz n una vez en Cuba, otra en Bolivia, otra en Londres y otra en Argentina) , la Revuelta es la gran excusa para estar juntos, para mentirnos, para conocernos más, para amarnos, para emocionarnos, para realizarnos, para apoderarnos un poco más de los brujos que más nos gustan, para disgustarnos por disgustarnos, para mostrar nuestra última función, para afianzarse, pero sobre todo para unirse. Reunirse para unirse, como bien dice Galeano. Y ese corazón que me dejé, volverá a tejerse... espero que lo haga pronto porque este vacío en mi pecho no me deja volver a empezar... Un saludo a todos los duendes (incluyo a mi género) que nos han acompañado en este viaje.
Fotógrafa: Mar Mercedes Mariani |





